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Responsabilidad Empleado – Empleador en los Tiempos del Covid


El compromiso y la responsabilidad de la Gerencia con el Equipo de Colaboradores, indistintamente del tipo de organización que se represente, deriva de una serie de acciones que tienen asidero legal contenidos desde la promulgación del Código Sustantivo del Trabajo, si bien es cierto, en el Código no se menciona el concepto de Compromiso Gerencial, las definiciones y preceptos jurídicos denominados “Responsabilidades del Empleador”, sin entrar a discriminarlos, llevan inmersos la presunción de obligatoriedad de la protección a la que tiene derecho el empleado frente a una actividad que es socialmente obligatoria.

Ahora bien, no solo el Código en mención define criterios que denotan liderazgo y compromiso por parte de quien asume las riendas de una compañía, de hecho, desde la visual de la Norma Internacional ISO 9001:2025, la alta dirección debe demostrar la adopción de Sistemas Integrados de Gestión de la Calidad que van más allá de la publicación e implementación de políticas y planes de mejoramiento continuo, sino que, implícitamente definen el grado de satisfacción y motivación al que debe ser expuesto constantemente el Talento Humano en todos los momentos de la vida laboral.

Dicho esto, el bienestar del Equipo de Trabajo debe verse reflejado en la ergonomía, el ambiente, la hermandad, remuneración justa y consecuente con las actividades que desarrolla el empleado, entendiéndose consecuente como el estatus de confort y equidad que debe tener todo ser humano que, expuesto ocupacionalmente, pone a prueba sus habilidades en ambientes complejos que integran experticia y conocimiento en favor de una organización, y ésta última, en contraprestación por las actividades realizadas entrega una retribución económica que a su vez garantiza la Salud, la seguridad y la prevalencia de los derechos promulgados Constitucionalmente.

Ahora bien, las responsabilidades no solo son por parte del Empleador, aparte de los derechos, en el Código mencionado, también se describen los deberes que cobijan al Empleado y sin pretender exponer que son los más relevantes, queremos hacer énfasis en los siguientes: “Cumplir las obligaciones concretas del puesto de trabajo conforme a los principios de la buena fe y diligencia” y “ser partícipes activos de la promoción y el fortalecimiento de la autoprotección”, es decir, para el caso que se pretende exponer, la compresión de ambos conlleva a pensar que la extensión de los principios de la buena fe, va más allá de las instalaciones locativas y representan un grado de integralidad, coherencia, respeto por los compañeros de trabajo, amor propio y por el entorno familiar.

Haciendo un paralelo entre los dos escenarios planteados, por una parte El Empleador (llámese gerente, administrador, coordinador, jefe, patrón) y por la otra El Empelado, una vez declarada la Emergencia Social, Ambiental y Sanitaria, ambos actores adquirieron compromisos, que si bien, en la mayoría de los casos no quedaron firmados o plasmados en actas, presumían, por parte del Empleador la continuidad en el pago de salarios, aportes y prestaciones sociales y, por parte del Empleado, el trabajo desde casa, en cual implicaba no solo estar atento a las indicaciones propias de cada cargo, sino que promovían el autocuidado, la adopción de medidas de prevención y el acogimiento de las normativas y lineamientos emitidos desde la Presidencia de la República.

Sin embargo, no en todos los casos sucedió lo que el deber ser llevaba implícito, es decir, “Quedarse en Casa” y algunos de esos trabajadores incumplieron los acuerdos, violaron las reglas, desentendieron las indicaciones y justo ahora, que los Empleadores han llamado a sus Colaboradores a retomar la fuerza laboral, algunos de ellos han expresado tener síntomas de contagio del Virus Sars Covid-19, manifestando que desconocen las razones del aparente contagio, justificando sus actuaciones en frases como “yo solo salía a hacer las compras al supermercado”, y puede que sea cierto, porque les asiste el derecho a la buena fe, sin embargo, en otros casos, la realidad plantea que no fueron lo suficientemente responsables con ellos ni con la familia y lo más probable es que no se pueda contar con ellos para el propósito de reactivación.

Habiendo expresado lo anterior, hacemos un llamado a la introspección por ambas partes, El Empleado debe ser honesto y responder con verdades a la Encuesta de Condiciones de Salud que se debe diligenciar previo al inicio de las actividades y el Empleador debe diligenciar con objetividad e imparcialidad las preguntas de rigor.

Es entendible el miedo al rechazo o las posibles sanciones, lo que no es aceptable es que por falta de valentía y disciplina se contagie a todo en equipo de amigos y compañeros de trabajo, por ello, seamos consecuentes con nuestros actos, lo que haya de objetar o demandar que se haga más adelante ante las instancias pertinentes, pero antes de llegar al extremo de originar un nicho irreversible de contagio, piensa en la familia y en el bienestar que quienes si pensaron en los tuyos, se cuidaron y se quedaron en casa.

Por: Guillermo Montiel Payares*

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